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"Mujercitas”, de Louisa May Alcott.

Título: Mujercitas

Autora: Louisa May Alcott.

Editorial: Alfaguara clásicos.

Páginas: 352

ISBN:  8420433594

Precio:  16, 10€

Sinopsis

El señor March se ha marchado a la guerra y sus cuatro hijas deben quedarse en casa con su madre, su tía y sus amigos, en medio del bullicio de la vida burguesa de Nueva Inglaterra.

Meg, Beth, Amy y Jo, las cuatro hermanas March, tienen intereses muy distintos, pero juntas viven y sufren los cambios que conlleva hacerse un lugar en el mundo y, lo más complicado de todo, crecer.

Opinión personal

A veces sucede, sin querer, que hay clásicos que, como los conoces bien, olvidas volver a releer y con el tiempo se desdibujan en la memoria. Esto podría parecer triste pero, en verdad, la ocasión te proporciona una nueva oportunidad de disfrutarlos, muchos años después, como si fueran nuevos.

Esto me ha sucedido con nuestra ya conocida obra clásica “Mujercitas”, de Louisa May Alcoot. He paladeado gustosamente cada recoveco de esta historia fingiendo no saber cómo acaba para hacer la lectura aún más emocionante. La historia de nuestras queridas “Mujercitas”, no termina en este libro. Pero yo, por esta vez, voy a dejarme creer que sí, ya que la segunda parte de esta historia me deja un sabor agridulce.

Hablemos de este libro, pues, como si fuera autoconclusivo. En esta maravillosa versión que tengo de Alfaguara Clásicos, podemos disfrutar de la talentosa María Hesse (espero aprender algún día a pronunciar su apellido) y sus ilustraciones que te enamoran hasta dejarte sin aliento. Es una de las ediciones más bonitas que he visto de “Mujercitas” y siento una inmensa felicidad de poder tener un ejemplar en mi poder.

Para quienes estéis leyendo esta reseña y no tengáis ni idea de quiénes son las “Mujercitas”, os haré una breve presentación: Meg, es la hermana mayor, responsable, atenta y un poco quejica; Jo es el hombre de la casa después de su padre, así se describe ella; Beth es tímida, reservada, toca el piano y canta como los ángeles; y Amy, la más pequeña de las hermanas es la mimada de la familia pero, por suerte, posee un buen corazón. Todas lo tienen. Y eso es lo que hace que esta historia sea irresistible.

Durante toda esta novela que, como muchas malas lenguas han catalogado de “no contar nada”, no sólo te encontrarás con que sí que cuenta mucho, sino que además te enamorarás de cada personaje, y llegarás a sentir tanto amor por cada uno de ellos que cuando acabes el libro no podrás evitar creer que debe haber personas así en el mundo, que la humanidad no tiene porqué estar perdida si todos fuéramos un poco más “Mujercitas”. Además de lo verdaderamente triste que resulta tener que decirles adiós en la última página. Prometo que no lloré (mentira).

Esta novela que aparentemente cuenta la rutina de una familia de clase media que, durante la guerra en Estados Unidos, lo pierde todo y debe vivir con lo imprescindible, trata de contarnos a través de la rutina del núcleo familiar, cómo es posible, no sólo sobrevivir sino además, ser felices aunque las circunstancias puedan favorecer más bien lo contrario.

La señora March, madre de nuestras ya mencionadas “Mujercitas”, se verá en la ardua tarea de llevar ella sola una familia con cuatro hijas en 1861, en plena guerra, con su marido lejos combatiendo por el país y tratando de de trabajar sin desatender a sus hijas y su hogar. Este libro es una gran lección de amor, compasión y entereza que todos deberíamos leer al menos una vez en la vida y, cuando se nos pongan ideas raras en la cabeza o seamos mínimamente infelices, volver a leerlo como si fuera la cura a toda estupidez.

Hay un mensaje tan potente que, de verdad, no puedo sino enojarme por cada personas que dice que este libro no cuenta nada. Olviden a esas personas, háganme caso a mí y por lo que más quieran, lean “Mujercitas”.

Valoración

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